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Jorge Barbi

Uno de los grandes placeres de los que me encanta disfrutar, esté en mi tierra o en estas valencias, es el de asistir a exposiciones de Arte Contemporáneo. Igual que otro disfruta de una buena comida, o de una “mariscada”, yo me deleito con diferentes obras, en su mayoría conceptuales, que despiertan en mi sentimientos ya dormidos o hacen renacer la semilla de alguna idea o concepto del todo innovador…
Me gustaría aproximaros esta obra que Jorge Barbi ha expuesto estas navidades en mi ciudad natal, Vigo… siempre es grato admirar la obra gráfica  de un artista, con gran trayectoria ,  que nos aproxima  lugares comunes de la costa de “A Guarda”,  de cómo ha ido cambiando con el paso del tiempo y cómo el paseo puede convertirse en instrumento de creación.
Sin embargo esta obra; “Esperanza de vida animal”, me impactó y comunicó más que ninguna otra, ya que intenta trasladarnos cómo el dominio humano sobre otras especies permanece, incluso tras la muerte del animal. Tema controvertido este, supongo que una ocasión más para que se me caiga el pelo por mis  opiniones…jejeje
Creo que sí es cierto que ejercemos un fuerte dominio hacia otros seres vivos, de manera que todo su tipo de existencia se basa en las utilidades que nos ofrece ese organismo vivo; quizás nos haga falta compañía, un perro que vigile nuestra propiedad, que arrastre nuestro trineo o , por qué no? que nos sirva como lazarillo. Pero aún incluso teniendo en cuenta los nobles propósitos y los maravillosos usos que nos proporcionan, deberíamos resguardar un breve espacio de nuestras vidas para la reflexión sobre la vida de otros, aunque sean éstos, “animales”. Ellos nos acompañan, nos entienden, nos animan y nos guían a través de un mundo que a veces nos resulta muy hostil.
Y sin embargo, no reclaman nada por el servicio prestado, no eligen ni en una centésima la vida que les ha tocado vivir. La parte más amable de nuestro dominio se ofrece en estos animales ( de “compañlía”) que darían la vida por nosotros, aunque no siempre a la inversa…
Tras nuestra supremacía, por motivos relacionados con nuestra inteligencia superior, existe una verdadera explotación, una “cosificación” de seres vivientes sobre la que deberíamos detener el camino y reflexionar. Porque ganaderos, industria avícola, etc. no tratan con seres vivos, sensibles a condiciones externas, si no con máquinas capaces de procesar alimentos (grano, pienso, forraje) y convertirlo en el valioso milagro de la vida… huevos (mucho más valiosos que aquello que comen), pequeños cochinillos, terneros, etc. Pero la realidad es que esos organismos no son máquinas que podemos apilar o desechar cuando ya no nos sirven, son seres vivos y seguramente, la vida que le ofrecemos será la única que vivirán…
Estas palabras no salen de mi voz y mi conciencia, si no que son palabras literales y una y mil veces repetidas en publicaciones especializadas sobre granjas, modelos de producción,etc.
Espero ofreceros algo en lo que pensar. Es bien cierto que nuestra moral judeo-cristiana nos empuja a ver “al resto de la creación” como maravillas que se han ofrecido y creado para nuestro disfrute, todo en este paraiso terrenal es por y para nosotros… la cúspide de la creación, el summum de la perfección. Pero supongamos sólo por un minuto que este orden esté equivocado…que sea fruto de nuestras leyendas y ritos ancestrales, no nos estaremos equivocando?
Puede que muchos de vosotros no estéis de acuerdo con “el color de mi cristal”, no tiene nada de malo aprovechar aquello que se nos ha ofrecido, comer bien, vivir lo mejor posible, ya que la vida es breve y frágil. Pero, a pesar de estas subjetivas y pequeñas realidades, existe una moral que a algunos nos atenaza cuando leemos sobre los nuevos modos de producción… tal vez fuese mejor cerrar los ojos y los oidos, apretar los dientes y decir NO. Pero tan imposible nos resulta a algunos como dejar de investigar, de tener curiosidad y de preguntarse ¿por qué?

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Pobre patito lindo

Lo primero que debo hacer si quiero ser justa con aquellos que visitan mi blog, es avisaros de que este  post puede dañar vuestra sensibilidad, aunque trata de una verdad desagradable que todo el mundo debería conocer y así poder evitar en todo caso.
Este post trata sobre la elaboración de un producto muy utilizado en alta cocina y cada vez más normalizado en recetas para navidad u otras celebraciones; el Foie.
Lo que alguna gente no sabrá, es que este “manjar” se produce a partir de hígados enfermos de pato u oca… y por supuesto, al existir una fuerte industria en torno a este producto, sobre todo en Francia, no podemos esperar a que aparezca algún ave enferma para elaborarlo.
Por tanto, la producción de foie es una industria de dolor y padecimiento para estos animales. Para conseguir que un hígado de pato enferme, el procedimiento a seguir es la “sobrealimentación”. Esto en la realidad quiere decir, alimentar a los patos varias veces al día, haciéndoles tragar gran cantidad de grano a través de tubos metálicos de 20-30 cm hasta su estómago. De este modo, el hígado del animal va creciendo hasta ser 10 veces más grande de lo normal.

Si el hígado de un pato/oca sano debe pesar 50g. , los utilizados para elaborar foie pesan no menos de 300g.
Sin embargo, no solo la consecuencia de este abuso es un padecimiento para el animal. Tras cada sesión de “sobrealimentación” el ave padece crisis en las que tiene problemas graves para respirar, diarreas y, yo supongo que una gran angustia. Solamente tendremos que imaginar cómo nos sentiríamos si alguien hiciese eso con nosotros a modo de tortura. Y bueno, es posible que los pobres animales que pasan por esto no tengan el mismo modo de razonar que los humanos… tal vez no reflexionen sobre el porqué de todo lo que les está pasando, ni tengan sentimientos de venganza. Pero tienen lo que más debería importarnos a la hora de detener esta industria, la capacidad de sufrir.
Además, si el animal intenta librarse del tubo, bien de manera voluntaria tirando hacia atrás, como involuntaria a través de espasmos gastroesofágicos, suele herirse con el tubo, provocándole grandes heridas e infecciones.
Y para poder llevar a cabo este proceso, el animal deberá estar enclaustrado…lo cual significa vivir en una pequeña jaula durante toda su existencia, lo que le provocará destrozos y roturas graves en sus patitas de palmípedo (innatamente preparadas para su vida vinculada al agua). Además, es frecuente que les corten sus picos sin ningún cuidado ni anestesia.
Bueno, como podeis imaginaros el final para estos animales no es nada grato. Les envían a los mataderos antes de que la “sobrealimentación” les remate. Allí los electrocutan y todo acaba para ellos, sin embargo es hora de recoger el fruto de este proceso. Durante el transporte y manipulación es frecuente que sufran golpes y fracturas, y suelen llegar a los mataderos ya agonizantes y en condiciones lastimosas.
Además existe “discriminación” de género. Las hembras son sacrificadas jóvenes, no padeciendo la tortura, ya que su hígado tiene mayor número de venas,no resultando apto para la elaboración del foie.
La primera vez que descubrí todo este proceso me quedé horrorizada y me sentí en la obligación de informar a más gente sobre este proceso propio de la Alemania nazi o regímenes totalitarios.
Treinta millones de animales por año son sacrificados para hacer foie…sufrimiento intolerable para unos y placer injustificado para otros.
Pero por qué a estas alturas y en pleno siglo XXI seguimos manteniendo este tipo de prácticas bárbaras? . Lo primero es decir que existen leyes a las que se permite “manga ancha” para poder seguir obteniendo niveles de beneficio.
Lo segundo que deberíamos de tener en cuenta es el término “especismo”, utilizado al mismo nivel  de “racismo”, “machismo” u otros. La supremacía de una especie sobre las demás ( por muy inferiores que nos resulten las demás desde nuestra perspectiva antropocéntrica) tiene como consecuencias directas  el uso y abuso injustificado de animales en la industria alimentaria (prácticas de estabulación inhumanas), textil (uso de pieles), médico ( no me refiero precisamente a experimentos que ayuden en la investigación contra el cáncer) y laboratorios químicos (pinturas, cosméticos,etc.). Este tema lo ampliaré y concretaré cuando acabe el libro “Liberación Animal” de Peter Singer.
Sin embargo, y cada vez que utilizamos la vida de otro ser vivo a nuestro servicio, debemos pensar en si resulta de verdad imprescindible y , en el caso de serlo, permanecer informados sobre los procesos de producción de los derivados animales de los que hacemos uso. ¿Estamos provocando un sufrimiento injustificado? ¿Podríamos reclamar métodos más respetuosos y que provocasen menos dolor?
Mientras todo esto  ocurre cada día en  Francia y Hungría… nuestros cocineros más  internacionales siguen  promocionando el uso  del foie en la  restauración y en las  cocinas de nuestros  hogares.Es  esto es digno  de  alabar???
Pensáoslo bien… os  provocará algún remordimiento utilizar este producto? La alternativa en el post anterior, a comer hummus y otros deliciosos untables, enseñad el respeto desde vuestras mesas! No al sufrimiento animal innecesario!!!