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Semana Instagramera; otoño en mi cocina!

 

 

 

 

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Planifica tus menús…

Ataca a la crisis desde el supermercado! 
Yo antes, prácticamente, ni hacía  lista de la compra… en esos años de  facultad, en los que estás más   pendiente de los horarios y las  fiestas… cogía del supermercado lo  que me apetecía, más que lo que  necesitaba. En la despensa   universitaria no falta la pasta y el  arroz, las croquetas y la pizza  margarita, yogures y tuppers de la  “mamma”. Fue más o menos en aquel entonces, cuando me empecé a dar cuenta de la necesidad de controlar más mi alimentación. Y el problema no era únicamente la cesta de la compra;  las salidas, comidas rápidas y desayunos con donuts… tampoco ayudaban!
Entonces el resultado suele ser… gran facilidad para contagiarse de gripes y catarros, y que no sé sabe cómo… la ropa del veranito pasado ya no te va!
Sin embargo, y sobre todo, al convertirse al vegetarianismo resulta imprescindible planificar lo que comes, no como una obsesión, si no como apoyo a tu propio organismo.De todos modos, esta medida no resulta únicamente útil para aquellos que hemos “renunciado” a la carne. Como administradora de una economía doméstica, me he dado cuenta de que comprar con lista de la compra, ayuda! pero, planificar y comprar según el menú semanal nos ahorra dinerito…
Ahora ya no tengo que tirar esas cosas olvidadas en el fondo de la despensa o el frigorífico, y nunca me encuentro con un montón de ingredientes sueltos que ,por sí mismos, no valen para cocinar nada decente. No se me caducan los productos y el resultado es que compro y consumo, casi exclusivamente, lo único que necesito (todos caemos de vez en cuando en tentaciones que sabemos que no forman parte de nuestras necesidades… y qué bien nos sientan!).
Pero, por qué para los vegetarianos esta medida resulta un “imprescindible” a la hora de conservar la salud y hacer realmente efectivo tu “cambio de hábitos”?
Para empezar, sí es cierto que existen algunos elementos que carne y pescado nos proporcionaban que deberemos “suplir” con otros elementos… pero tranquis! qué nadie se me suba tire al cuello! no se trata de tomar complementos vitamínicos ni hacer uso de cosas raras. Lo único que habremos de tener en cuenta es que debemos hacer un consumo más frecuente de legumbres e investigar algunas nuevas formas e ingredientes. Cuando pensamos en comer más legumbres, todos pensamos en los “pucheros” de toda la vida, pero lo cierto es que las legumbres se pueden consumir como hamburguesas , patés  (rico,rico!) y guisos varios.
A la hora de planificar nuestro menú semanal, debemos contar con un mínimo de 2-3 platos de legumbres semanales.
Deberemos consumir seitán, soja (y sus derivados) o quinoa 1-2 veces por semana. Esto no resulta ningún coste añadido, menos todavía si tenemos en cuenta el precio de la carne en el mercado. Si tu conversión al vegetarianismo es firme, será imprescindible que te acostumbres a preparar tu propio seitán (a partir de harina de gluten), hamburguesas y patés. Esto reducirá notablemente el gasto en la cesta de la compra y no te resultará un gran esfuerzo… pero, deberás acostumbrarte al cambio, ya que ser vegetariano implica un cambio de hábitos a nivel general… deberás mantener una actitud investigadora y rigurosa respecto a lo que comes y siempre, siempre, tendrás que tener activado tu sentido “anti-timos”, porque es frecuente que te acaben seduciendo con productos innecesarios en establecimientos especializados. Si eres vegetariano  no necesitas que en tu vida habitual existan chorizos vegetales hechos con soja, guisos que saben a pincho moruno o productos milagro que te mantienen sano y fresco. Todo esto puedes hacerlo tú solito/a en casa, asistiendo una vez al mes a tu herbolario (yo he localizado una entidad sin ánimo de lucro y prefiero comprar mis productos allí). Para empezar… si eres vegetariano/a, seguramente no te atraerán mucho ciertos sabores “cárnicos”, además piensa que para conseguir este tipo de sabor mediante la soja (o este tipo de ingredientes) se necesitan muchos aromas artificiales. Por ello, yo creo que lo más inteligente es volver a los sabores tradicionales y a recetas de otros países… a base de hortalizas y verduras que se encuentran en cualquier super.
Para complementar, te será muy útil aprender a elaborar hamburguesas (harán las veces de “filete”) de tofu, avena, lentejas, etc. , falafel, patés y diferentes recetas de algas… es ponerse, además asistirás a un proceso de “redescubrimiento” de tu paladar y alimentación cotidiana. Merece la pena!

Aún así, y en momentos de agobio o mucho trabajo… es posible que caigas en precocinados y soluciones rápidas (véase pizzas vegetales a tutiplén, lasañas de verduras o bocatas), por lo tanto, es mejor que planifiques los menús para equilibrar estos “excesos”, que más que serlo, tienen como único inconveniente que no tendrás claro si tu dieta semanal ha sido todo lo equilibrada que debiera. Esto es más importante en aquellas personas que no consumen ni leche (o derivados), ni huevos, ya que deberán estar más pendientes de consumir aminoácidos, vitaminas del grupo B o ácidos grasos omega. Yo recomiendo un puñadito de frutos secos al día, no incrementará mucho el número de calorías ingeridas y te proporcionará nutrientes importantes.
Para las personas “no-vegetarianas”, o las cercanas a esta opción , el siguiente mensaje; Planificar vuestros menús os ayudará a ahorrar (y mucho) en tiempos de crisis, y no sólo eso, será la puerta de entrada a una mayor variedad en vuestros menús. Pronto os daréis cuenta de que repetimos siempre  las mismas fórmulas, pero al verlo “por escrito” se nos encenderá un nuevo sentimiento de búsqueda de nuevas recetas y productos con los que deleitarnos, nosotros mismos, a familiares y amigos.
Dejad a un lado la pereza inicial de hacer constar los menús por escrito, ya que son muchos más los beneficios de hacerlo que la comodidad de continuar en la inercia de siempre.