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Semana Instagramera; muchas cosas bonitas!

 

 

 

 

 

 

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Albóndigas de soja texturizada…yum!

Por aqui os dejo, a mi estilo, una de las últimas recetas que he descubierto para cocinar soja texturizada! Muy sencilla de hacer, barata y con un resultado genial…he añadido algún truquillo propio y un poco de mi estética! Espero que os gusten!

Ingredientes para unas 12 albóndigas

-1 vaso de soja texturizada fina

-1-2 tazas de garbanzos cocidos

-arroz previamente cocido (ración como para una sola persona, muy cocido)

-pan rallado (no demasiado)

-salsa de soja

-ajo en polvo, perejil, sal, pimienta

-aceite de oliva

1. Dejar a remojar la soja texturizada fina (mucho más versátil que la gruesa o la intermedia). Por cada vaso de soja texturizada, yo añado un vaso de agua bien caliente, un buen chorro de salsa de soja y remuevo. Dejamos que “remoje” como unos 10 minutos.

Paso 1 escalado

2.Hacemos un puré con el arroz cocido y los garbanzos

Paso 2

3.Añadimos a esta mezcla la soja texturizada, el pan rallado (a ojo, para que la masa de las albóndigas quede manejable pero tampoco muy pesada), el ajo en polvo, perejil, sal y pimienta.

Paso 3

4.Yo amaso un poco esta mezcla con las manos para verificar que está manejable y que todos los ingredientes estén bien mezclados

Paso 4

5.Formamos las bolitas

Paso 5

6.En este paso he añadido un cambio, ya que para cualquier rebozado suelo utilizar la harina de garbanzo…absorbe menos aceite y suele garantizar que nuestras hamburguesas o albóndigas vegetarianas no se deshagan al freir o guisar. Rebozamos ligeramente con harina de garbanzo.

Paso 6

7.Freir en abundante aceite

8.Servir acompañadas de una ensaladita, como tapa o con pasta. En mi instagram podreis comprobar que las he utilizado ya de diversas maneras con muy buen resultado!

Paso 7

Receta original: Compilación de Foro Vegetariano “Especial Seitán, Soja texturizada, Tempeh y Tofu”

Besos y hasta el próximo post!

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Fan de Instagram!

Supongo que algunxs os habréis dado cuenta de lo fan que me he vuelto de la aplicación de Instagram. Me parece una herramienta ideal para hacer “microblogging”, sobre todo si eres fan de la fotografía! Además, lxs que me conoceis más profundamente, ya sabréis que confío al 100% en el poder del “ejemplo”, es decir, vale más fomentar el cambio a través de imágenes positivas, salud, color y mensaje que a través de bronca y moralina en vena.

Por tanto, he decidido dedicar un post a la semana a publicar las fotillos de Instagram que voy a haciendo, a modo de fotodiario. Además queda muy bonito y da mucho color al blog! Esta idea está TOTALMENTE inspirada en la de una compañera bloguera que me encanta! Se llama Alba y es la creadora de, entre otros, el blog http://www.paraveganos.com más conocido como “Mi vida con un vegano”. Esperando que este “plagio” no le moleste, os dejo una selección de mis publicaciones “instagrameras” favoritas! Más que nada para ir estrenando sección! Y luego ya sabeis, publicación semanal de mis pijadas! Espero que mis foticos os gusten tanto como a mi! Biquiños!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

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Tortilla sin huevo!!! … y noches al raso!!! JEJEJE

Mi primera tortilla hecha sin huevo!!! Y ha quedado de rechupete!!! Para los no-iniciados…os preguntaréis, tortilla sin huevo? de qué va esto?
La tortilla de patatas sin huevo puede hacerse con distintos tipos de “sustitutivos”…un producto llamado “No egg” (que no sé ni de qué va, la verdad… me suena poco natural y por eso voy pasando), distintos tipo de harinas, etc. Pero la forma más común es la de sustituir el huevo por harina de garbanzos. La verdad, yo misma no me acababa de fiar, pero teniendo en cuenta que me iba de camping con el nene y que ya estamos introducidos de sobra en el mundo vegetarianismo-veganismo… me pareció una ocasión idónea para experimentar.
Antes de nada, me gustaría agradecer desde aquí los últimos maravillosos findes; algunos en cabañita de madera,  otros en acampada libre  (simplemente tú, yo y  las estrellas) , otros en conciertos punkeros (y los que vendrán) … pero siempre en  buena compañía y comiendo esta tortilla, que en verdad, he ido perfeccionando y cada vez queda mejor !!! En Estivella nos sentíamos afortunados sólo por el hecho de ser los únicos de camping con una tortilla tan cojonuda!!! JAJAJA, qué frikis!!!
Aproximandoos la sabiduría,  adquirida a base de leer varias recetas y consejos en foros… me gustaría colgar mi propia receta. Tal como yo la llevé a cabo y que resultó ser un exitazo!!! Espero que os guste tanto como a nosotros!!! Pasaos y contáis!!!
Tortilla de patatas (elaborada con harina de garbanzos)
Ingredientes para 4 comensales hambrientos
2 Patatas hermosas
1/2 Calabacín
1/ 2 Cebolla o más
1 Tomate
1/2 paquete de tofu natural
Harina de garbanzos
Leche/ Agua
Vinagre (imprescindible, incluso para aquellos no partidarios)
Aceite y sal
Elaboración:
1º Freímos las patatas (cortadas en lascas), la cebolla y el medio calabacín en aceite abundante. Siguiendo el orden clásico y echando el calabacín hacia el final. Yo lo dejé bastante rato. Es importante salar bien la mezcla.
2ºDesmenuzar el tofu con un tenedor y reservar
3ºCortar el tomate en daditos y reservar
4º En un bol vertemos leche de soja, más o menos la misma cantidad (a la vista) que fuesemos a utilizar si se tratase de huevo. Añadimos 4-5 cucharadas de harina de garbanzo (la textura que debemos conseguir será un poco más espesa que la que conseguiríamos con el huevo batido), sal y….MUY IMPORTANTE!… me parece un “truco” imprescindible para la receta en cuestión…añadimos 2 cucharadas de vinagre. Batimos con un tenedor.
5º Añadimos a la mezcla el tofu desmigado y el tomate en cuadraditos
6º Una vez que la fritada de patatas, calabacín y cebolla esté doradita, la vertemos en la mezcla de harina de garbanzos y removemos.
7º Colocamos la sartén al fuego con poco aceite. Echamos la mezcla tortillera en la sartén y…OTRO TRUCO IMPRESCINDIBLE!!!, NO actuamos como con la tortilla típica, dejando que se cuaje y ála! Debemos dejar que la mezcla se haga, removiendo de vez en cuando, como si estuviesemos haciendo un revuelto. Así conseguiremos que la harina se cocine, estará mucho más sabrosa y será mucho más ligera. Id probando. Cuando tenga el ya característico sabor a tortilla, y no harinoso, es el momento de dejar de remover y dejar que se cuaje
8ºDorar por un lado. Dar la vuelta. Dorar por el otro y ya está la tortilla hecha. Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es que debemos dejarla enfriar antes de consumir si no queremos que se nos deshaga, pero,  hacedme caso!  el resultado es muy positivo y muy práctico cuando se trata de desplazar nuestra gastronomía a un sitio al aire libre, donde no dispondremos de neveras o similar. Aguanta perfectamente unos 2 días sin refrigerar y sigue igual de buena (sin refrigerar pero no al puro sol, en un sitio sombreado! ). Probadla!!! 5 Estrellas!!!

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Nuestro pequeño hogar

Hola a todos… me alegro mucho de comunicaros la primera colaboración externa en el blog “Uyquecosas”. Hoy os presento, y os dejo en manos, de una astrofísica de la Universidad de la Laguna…
Este artículo se ha gestado entre charlas intempestivas (por la hora) ,en las que esta chica nos ha encandilado hablándonos de los aspectos más científicos, pero también más poéticas, de nuestra galaxia, “La vía láctea”. Con ella compartimos una común visión de las cosas, que nos hace ver este pequeño mundo en el que vivimos como un ecosistema único y frágil, al que debemos tener presente en cada acto de nuestras vidas…
Y qué os prometo yo en esta entrada? Un óptica diferente y rigurosa sobre los temas que aquí solemos tratar, más científica, pero no por ello menos falta de solidaridad y comunión con el medio. Espero que lo disfrutéis tanto como lo he hecho yo… Soberbio! Y a ti, Felicidades! Tú sabes por qué…
“Nuestra dimensión en el Cosmos”
La famosa imagen de la Tierra obtenida desde el espacio por la nave Apolo 17 en los años 70 cambió nuestra percepción sobre nosotros mismos. Todos reconocemos que pertenecemos a ese mundo, aunque en la imagen solamente aparecen la Antártida, África y parte de Oriente Medio: las fronteras no tienen ninguna relevancia. Todos los seres que hemos conocido, o que han existido, y existen, están ahí, en ese mundo azul de nubes blancas.
En 1990, las naves Voyager ya habían visitado, entre las dos,  Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno (culminado así una de las misiones espaciales más exitosas de la historia). Entonces, a un científico se le ocurrió, recordando la famosa imagen de la Tierra vista desde la Luna, ¿por qué no hacer que una de las naves eche un vistazo hacia casa desde más allá de la órbita de Neptuno, el lugar más lejano jamás visitado?
Una de las Voyager giró entonces su cámara hacia el Sol que, visto desde esa distancia, parecía envolver con su resplandor a los pequeños y lejanos planetas rocosos Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. La imagen que tomó fue escalofriante: nuestro planeta, apenas visible, no era más que un puntito en medio del vacío; no podían verse las familiares nubes de vapor de agua, ni los océanos, ni los continentes, ni mucho menos signo de vida alguno. Todo se reducía a un insignificante punto: todos los seres humanos que han existido y existen, los animales, las plantas, las rocas… ¡absolutamente todo reducido a un punto!
¡Pero significa tanto para nosotros ese punto insignificante! Porque es el único lugar del universo conocido en el que existe la vida, una forma de materia más bien rara y escasa en el universo.Ese punto es una joya, y, dándonos cuenta de lo precioso y único que es, como tal deberíamos cuidarlo.
Más aún: porque todo se funde en un solo punto, nosotros somos ese punto, y cuidar de él es cuidar de nosotros mismos.
Además, ser diminutos a escala cósmica no debiera hacernos sentir insignificantes: los átomos son diminutos y ellos constituyen la esencia de todo cuanto existe. Y para los átomos, los humanos somos auténticos universos, pues tenemos respecto de ellos un tamaño colosal: nuestro cuerpo contiene cerca de 7×1027 átomos (un 7 seguido de 27 ceros, es decir, unos 7000 cuatrillones). Si en una galaxia hay unos 200 mil millones (2×109) de estrellas, y estimando que hubiera unos 2 billones (2×1012) de galaxias en el universo conocido, entonces en el universo habría 4×1021 estrellas. (Este número es aún mayor que el de todos los granos de arena de todas las playas de la Tierra.) Entonces, solamente en nuestro cuerpo habría ¡más de un millón de veces más átomos que estrellas en el universo conocido!
El reconocimiento de nuestra dimensión verdadera en el universo nos enseña, o debería enseñarnos, a ser humildes y a cuidar de nuestro extraordinario planeta y de los seres que lo comparten con nosotros, y nos acerca a un mayor conocimiento sobre nosotros mismos. Porque como decía Sagan, el científico al que se le ocurrió que la cámara de la Voyager mirase hacia atrás, “somos la forma que tiene el cosmos de conocerse a sí mismo”.
Sugerencia de lectura
SAGAN, CARL: Un punto azul pálido. Editorial Planeta.