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Cuando las necesidades materiales eclipsan a las básicas

DSC04169bisSegún parece estamos asistiendo a un momento histórico en el rumbo de nuestro  planeta; lo que no sabemos todavía es si  será para bien o para peor aún. Supongo que  todos sabréis que de cara a 2010 las bolsas de plástico estarán prohibidas,  aunque haya  un mail circulando diciendo que esta medida no está justificada… en fin, lo que son los reenviados! …unos  meses  antes la gente me enviaba otro mail sobre los perjuicios que   las  bolsas de plástico acarreaban al medioambiente. Para  gente poco informada puedo decir que esta medida se ha tomado a nivel global, siendo China la primera potencia en   poner   en  marcha tal retirada.
Todos sabemos que las hasta ahora principales distribuidoras de toneladas de bolsas de plástico al año, han iniciado una   campaña de “lavado de cara” en la que apuestan por la ecología y defensa de los espacios naturales… de aquí podría salir otro   post dedicado a un marketing sin corazón que manipula al consumidor, cambiando el presente para “cambiar el   pasado”,como  mucha gente me ha comentado (sobre todo tú), llegará un día no muy lejano en el que pensaremos que dichas   multinacionales son defensoras a ultranza de la defensa del medioambiente desde siempre, cuando en realidad son parte   importante del problema.
De todas maneras, lo que me propongo denunciar en este post no es nada de esto, sino algo mucho más peligroso…por muy inofensivo que parezca a pie de caja. Resulta que estos hipermercados están comenzando a ofrecer una alternativa de la cual me dispongo a informar. Se trata de las “bolsas de patata”. Somos muchos los que pensamos que la comodidad de los consumidores hará que sigan utilizando bolsas de un solo uso, ya que resulta demasiado incómodo y kitsch el llevar unas bolsas de tela o saco de casa. El primer dilema que se plantearía una persona cabal es… habiendo gente que se muere de hambre en el tercer mundo (y en el cuarto), cómo es que utilizan patatas para que me lleve mi compra a casa???? Lo que se nos responde es que para la producción de estas bolsas se utilizan patatas “no aptas” para el consumo (eso habría que investigarlo…porque a mi me suena raro, os prometo otro post).
La segunda duda que asalta al consumidor responsable es… cuánto terreno cultivable se destinará al cultivo de patatas para la fabricación de bolsas? Y la respuesta es lo más preocupante, ya que dependerá de la demanda por parte de los países desarrollados, pudiendo llegar a utilizarse terrenos destinados a agriculturas domésticas del segundo y tercer mundo y/o espacios naturales como selvas y bosques primarios. Una polémica similar surgió ante el tema de los “biocombustibles”. Todavía recuerdo la caña que se nos metía a los “ecologistas” cuando los criticabamos… hombre! eres ecologista y te parecen mal los biocombustibles?!!! …
Sí señor, porque el peligro de los biocombustibles (al igual que el del asunto que aquí nos ocupa) es que necesitan gran cantidad de suelo cultivable o destrucción de bosques primarios para el cultivo de cereales que se dedicarán en exclusiva a la producción de biocombustibles, sin tener en cuenta a cuánta gente se podría alimentar con la roturación de dichos terrenos dedicados a acabar con el problema del hambre. Es inaceptable que la falta de investigación e inversión en energías renovables nos lleve siempre al callejón sin salida de utilizar energías sucias y que acrecientan cada año la desigualdad social.
No me gustaría finalizar este post sin mencionar el caso del cultivo de la “soja transgénica”. Soy vegetariana y me he encontrado muchas veces con gente que me habla de la misma destrucción de bosques primarios y uso de zonas de cultivo en la agricultura intensiva de la soja… y tienen razón, lo que se está haciendo con la soja es tan o más imperdonable que lo anteriormente mencionado… por un lado habría que preguntarse cuál es el sentido de que todos los productos del supermercado lleven soja (galletas con soja, yogures con soja… hasta habrá choricillos con soja, el colmo del absurdo es la leche enriquecida con soja, coño! tómatela de soja, no seas garrulo!) y por otro está el dato real de que  la mayor parte de soja transgénica que se planta (con todo lo que ello acarrea; desertización, destrucción de selvas y bosques, expropiación de zonas de cultivo de economía doméstica, etc) se utiliza como “soja forrajera”, es decir, como alimento de ganado para el consumo de los países desarrollados… desde mi postura vegetariana, tengo clara la solución, que pasaría por la reducción en la ingesta de carne. Si preguntáis a vuestras abuelas, éstas os podrán aclarar gratuítamente y de forma más fehaciente que la wikipedia cómo los hábitos en el consumo de carne han variado en los últimos 50 años… de comer carne un par de veces a la semana y hacer el potaje con cuatro trocitos, hemos pasado al consumo de carne en cada plato…comida y cena. Es esto sostenible?
Supongo que ahora entenderéis mejor mis dudas respecto al “dónde nos dirigimos” a través de esta cultura de defensa del medioambiente “del palo”…
Amigos, siento mucho deciros que si todo esto os preocupa, aunque solo sea un poquito, no os quedará otro remedio que cambiar vuestros hábitos de consumo y vuestra manera de estar en el mundo. Porque cada pequeño gesto cuenta!
Además… y para motivaros os regalo esta foto de una libélula que saqué hace un par de días en El Saler… ¿merece la pena poder seguir disfrutando de este espectáculo que es el mundo en el que vivimos?


sostenibilidad-ahorro-confort

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“La fortuna de Matilda Turpin”

Me gustaría dedicarle un “post” a esta novela en mi blog, porque, al igual que otras experiencias vitales, noticias y eventos ha sido una importante aportación a mi manera de ver el mundo.

Tal vez me equivoque en mi “lectura” significativa de la novela, para mi “La fortuna de Matilda Turpin” es una novela de un gran trasfondo psicológico en la que se analiza la vivencia de “el luto” tras la muerte de un personaje eje de la vida de una familia. En ella se retrata el cómo y el por qué de las reacciones humanas ante la muerte de un ser querido e importante.

Me impresionó profundamente este retrato de la “onda expansiva” de un evento trágico y de cómo el mismo afecta de manera desigual y sorprendente a los diferentes personajes. Obra de profundo dramatismo ante la vida, humor negro y (según mi opinión) acertado y minucioso análisis psicológico.No apto para personas con la sensibilidad a flor de piel y, yo creo, que tampoco para personas que estén viviendo el luto intenso de un ser querido.

Gracias a esta novela de “paisajes interiores” he sobrevivido dignamente a los tremendos calores del Julio más ardiente de los últimos años en Valencia, simplemente devorando hoja a hoja (como un gusanito) y dejando pasar las horas tumbada en compañía del ambiente húmedo de la otoñal Cantabria.

No puedo contaros nada más, porque quiero que os la leáis! A mi me ha encantado…aunque yo tengo debilidad por Álvaro Pombo. No sé si estaría de acuerdo con mi manera de ver su novela pero como es un tío enrollado y muy divertido…le diría desde aquí que tiene uno de los espíritus más jóvenes que he visto, que nos iríamos de marcha o de viaje con él sin siquiera pensárnoslo. No dejes nunca de escribir! ni de ofrecer tu cara más extravagante y comunicativa en los medios… o puede ser que tus serias fotos eclipsen tu “norteño” sentido del humor (de norteña a norteño)jajajaalvaro-pombo[1]

Al encontrar esta foto me he sorprendido al reconocer el “sentido estético” de las cosas en la novela y en la realidad… dados de la mano.